Quienes quieran acercarse a historias de movilidad y memoria familiar pueden visitar el Museu Migrant en la plaça del Canòdrom, en el distrito de Sant Andreu. La instalación reúne retratos, objetos significativos y testimonios personales. El horario de visita es de 9:00 a 20:00 y la instalación permanece abierta hasta el domingo 18 de octubre. El espacio está planteado como una exposición participativa: quienes se acerquen también pueden compartir voluntariamente sus propias experiencias.

Un archivo de relatos que amplía la idea de migración

El proyecto, impulsado por la artista Angélica Dass, parte de una mirada amplia sobre la movilidad. En sus relatos caben trayectorias internacionales, desplazamientos dentro de un mismo país, experiencias de exilio y procesos de retorno. También entran las historias familiares que se transmiten entre generaciones, aunque quienes las recuerdan no hayan cambiado de lugar. Esa variedad permite que la visita conecte con experiencias distintas de la ciudad, no solo con los viajes que cruzan una frontera estatal.

El proyecto combina el contenedor, que funciona como archivo móvil y espacio expositivo y comunitario, con MMM en Movimiento, una línea de procesos participativos y culturales en distintos territorios. Esa estructura explica que la parada de Barcelona incluya tanto la muestra como una conversación pública. El museo cambia de ciudad y activa actividades vinculadas a las comunidades que encuentra en cada lugar.

Los retratos fotográficos y los objetos significativos forman parte de un archivo vivo. Un objeto cotidiano puede ayudar a situar una historia en una casa, una ciudad o una etapa de la vida. El testimonio aporta el relato de quien lo vivió o de quien lo recibió en herencia. En conjunto, el recorrido acerca la migración a decisiones, recuerdos y vínculos reconocibles, además de mostrar que cada itinerario tiene un ritmo y unas razones propios.

La participación forma parte del método del museo. La colección puede incorporar nuevas voces durante el recorrido del contenedor por distintas ciudades, y las personas visitantes pueden aportar voluntariamente sus experiencias mediante una contribución fotográfica y escrita. Esa opción convive con la visita ordinaria, por lo que el público puede recorrer los materiales sin tener que convertir su propia vida en parte de la muestra. El archivo digital del proyecto también reúne relatos organizados mediante retratos, objetos, audio y texto.

Qué se organiza en el Canòdrom

Angélica Dass impulsa el proyecto y Cidalia se ocupa de su coordinación y acompañamiento. En Barcelona colaboran el Departamento de Derechos Humanos, la Dirección de Educación y el Departamento de Interculturalidad del Ayuntamiento, junto con el distrito de Sant Andreu y el propio Canòdrom. La estancia cuenta con financiación de la Dirección General de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura.

La programación local incorpora actividades educativas y comunitarias pensadas para públicos de distintas edades. Durante estos días se prevén visitas y propuestas adaptadas para centros educativos, con hasta cinco centros participantes. El formato permite que el alumnado trabaje con historias personales y objetos como material cultural, en lugar de abordar la movilidad únicamente a través de cifras generales. Las actividades forman parte del programa de esta parada y terminan junto con la estancia del museo en la plaza.

Una conversación sobre quién conserva la memoria

El jueves 15 de octubre, de 18:00 a 20:00, el Ateneu d'Innovació Digital i Democràtica Canòdrom acoge Conversaciones de Memoria en Movimiento. El encuentro reúne a Ali González-García, vinculada a la innovación y la participación digital, a Silvina Merino, del proyecto Microhistorias Migrantes, y a Angélica Dass, coordinadora artística del museo. La conversación se centra en cómo los desplazamientos influyen en la identidad y en quién decide qué historias se conservan como memoria de una ciudad.

Esta actividad es distinta del horario de visita de la instalación. El Canòdrom ofrece un formulario de inscripción para esta sesión, que se celebra en la calle de Concepción Arenal, 165. Quien solo quiera recorrer la muestra puede acudir a la plaça del Canòdrom dentro del horario publicado. Quien prefiera participar en el diálogo dispone de esa sesión del jueves, en la que la experiencia del proyecto se pone en común con otras iniciativas de memoria y participación.

La visita ofrece una forma concreta de leer Barcelona a través de las historias que la han ido formando. El contenedor permite ver de cerca algunos materiales del archivo y, para quien lo desee, sumar una voz propia. La instalación permanece en Sant Andreu hasta el 18 de octubre, de 9:00 a 20:00. La conversación del jueves añade un espacio para pensar cómo pasan esos recuerdos de una persona a una familia y de una familia a la memoria colectiva.