
La Comisión de Gobierno de Barcelona ha aprobado el proyecto ejecutivo para renovar el interior de manzana Clotilde Cerdà, en el Fort Pienc. La actuación tiene un coste aproximado de un millón de euros y mejora 1.930 metros cuadrados de espacio público, con inicio previsto a finales de 2026 y final en verano de 2027.
El elemento principal será una zona de juego infantil completamente accesible, con propuestas dinámicas y estáticas. Sustituirá el área actual, que ha quedado desfasada respecto a los cambios del entorno. La accesibilidad se abordará mediante topografía, pavimentos y recorridos, no solo añadiendo un juego aislado.
Más verde y nuevos usos
El proyecto incorpora arbolado y vegetación arbustiva, actualiza mobiliario e instalaciones y reorganiza el espacio central. En un tejido denso como el Eixample, los interiores de manzana funcionan como pequeñas áreas de estancia protegidas del tráfico, pero también concentran convivencia, juego y descanso vecinal.
La zona se ha ampliado con el tiempo mediante una entrada por la calle Sardenya y la construcción del Institut Angeleta Ferrer. La renovación busca responder a ese contexto actual. No implica ampliar de nuevo la superficie, sino hacer más clara y utilizable la que ya existe.
Resolver desniveles
El acceso al área central presenta diferencias de cota que dificultan el paso. El diseño pretende resolverlas como una intervención unitaria y mejorar la continuidad del pavimento. Para que el resultado sea realmente inclusivo habrá que comprobar pendientes, anchuras, descanso, contraste y relación entre juegos.
La accesibilidad universal no termina en llegar hasta la puerta. También exige que niños con capacidades distintas encuentren opciones de uso y que acompañantes puedan permanecer cerca. El mantenimiento posterior de superficies, sombra y mobiliario será tan importante como la obra inicial.
Programa de espacios de proximidad
La intervención se integra en el Programa d'Espais de Proximitat i Interiors, orientado a dignificar rincones y áreas urbanas infrautilizadas. Este marco permite actuar sobre espacios pequeños con gran impacto cotidiano. El millón anunciado corresponde al proyecto Clotilde Cerdà, no a todo el programa municipal.
Durante las obras puede limitarse el acceso al interior. El Ayuntamiento deberá comunicar fases, itinerarios alternativos y protección del entorno escolar. La fecha de verano de 2027 es una previsión y debe confirmarse cuando la ejecución esté próxima a terminar.
El proyecto combina juego, verde y accesibilidad en una escala vecinal. Su éxito no se medirá por un elemento llamativo, sino por si diferentes edades pueden utilizar el espacio sin barreras y sin conflictos de circulación. Hasta que empiece la obra, el proyecto aprobado define alcance y presupuesto; la transformación efectiva llegará con contratación, ejecución y reapertura. Antes del cierre temporal convendría informar de zonas de juego próximas y del acceso al instituto. Al terminar, una revisión con familias y entidades de discapacidad puede detectar detalles que los planos no anticipan, como apoyos insuficientes, sombra mal distribuida o recorridos que se cruzan. El mantenimiento deberá conservar pavimentos, vegetación y piezas en condiciones equivalentes a las de estreno. Ese seguimiento vecinal completa la inversión pública.





