
Los servicios de emergencia dieron por estabilizado el incendio forestal de Collserola durante la mañana del 26 de agosto. El Ayuntamiento rebajó el Plan de Actuación Municipal de la fase de emergencia a la de alerta y mantuvo equipos dentro de un perímetro afectado de unas 45 hectáreas para trabajar sobre focos secundarios y evitar reactivaciones.
El fuego se había declarado la tarde anterior junto a la carretera Alta de les Roquetes, en Nou Barris. El dispositivo llegó a movilizar alrededor de 210 efectivos de Bombers de Barcelona, Bombers de la Generalitat, Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra, Sistema de Emergencias Médicas, Centro de Urgencias y Emergencias Sociales y equipos municipales de limpieza. Los medios aéreos volvieron a la zona por la mañana.
Regreso a casa y desconfinamiento
Las personas evacuadas pudieron regresar a sus viviendas durante la noche. A las 8.30 horas, Protección Civil envió un ES-Alert para comunicar el desconfinamiento de Torre Baró y Ciutat Meridiana. El cambio de fase y esos retornos reflejaban una mejora operativa; «estabilizado» no significaba todavía extinguido.
La distinción evita una lectura peligrosa. Dentro del perímetro pueden quedar puntos calientes, y viento, temperatura o vegetación seca pueden favorecer una reactivación. Por eso continuaron los relevos, el remate y la vigilancia. El Ayuntamiento pidió no transitar por el ámbito forestal para no interferir en las tareas.
Carreteras y transporte afectados
Permanecían restringidas la carretera de Horta a Cerdanyola del Vallès, la carretera del cementerio de Collserola y la carretera Alta de les Roquetes. La línea 182 de autobús tenía doce paradas anuladas, mientras la L11 de metro circulaba con normalidad. Cualquier desplazamiento debía comprobarse en los canales oficiales, porque las restricciones podían variar con la evolución del incendio.
Los Agentes Rurales seguían además el protocolo de desinfección de vehículos de emergencia por la peste porcina africana vigente en el entorno de Collserola. Esa medida sanitaria era compatible con la extinción y no describía la causa del fuego.
Información que todavía no estaba cerrada
La nota municipal no establecía causa, superficie forestal definitiva ni balance final de daños. El perímetro de 45 hectáreas era una estimación operativa en ese momento. Atribuir origen o responsabilidad sin investigación oficial habría convertido una actualización de emergencia en una conclusión no respaldada.
La siguiente referencia debía ser la evolución comunicada por Bomberos y Protección Civil: control, extinción, reapertura de carreteras y normalización del bus son hitos distintos. Vecindario y visitantes tenían que respetar cierres aunque no vieran llamas. La reducción del plan permitió recuperar parte de la normalidad, pero la prioridad continuaba siendo el trabajo seguro dentro del perímetro y la prevención de nuevas igniciones.
Después de la emergencia será necesario evaluar vegetación, caminos y erosión antes de reabrir todos los usos del parque. Esa revisión no autoriza a entrar para fotografiar daños. Tampoco puede confundirse una superficie recorrida por el fuego con pérdida total de arbolado: intensidad y afección varían dentro del perímetro. La restauración deberá partir del diagnóstico técnico y evitar intervenciones precipitadas.
El episodio recuerda que Collserola es a la vez espacio natural y entorno de barrios. Los avisos deben llegar de forma accesible, con instrucciones concretas sobre confinamiento, evacuación y transporte. Conservar la cronología oficial permite aprender del dispositivo sin convertir cifras provisionales en un balance definitivo.





