El Pont de Marina ha entrado en una rehabilitación integral destinada a prolongar su vida útil antes de que alcance el centenario. El Ayuntamiento de Barcelona sitúa el presupuesto estimado en seis millones de euros y el plazo de ejecución en catorce meses, hasta el otoño de 2027. La intervención no responde a una emergencia estructural: las inspecciones recientes describen un estado general satisfactorio, aunque han localizado deterioros que conviene corregir antes de que avancen.

El viaducto se construyó entre 1926 y 1928 para salvar las vías de la Estació del Nord y mantener la continuidad del eje mar-montaña de la calle Marina. Hoy cruza el parque de la Estació del Nord, las vías de Adif y el entorno deportivo del CEM Fort Pienc. Esa combinación de función viaria, presencia urbana y elementos ornamentales explica que el proyecto tenga que compatibilizar resistencia, movilidad y conservación patrimonial.

Qué problemas se van a corregir

Los técnicos han observado filtraciones asociadas a juntas y drenajes, degradación superficial del hormigón, oxidación puntual de piezas metálicas y desgaste en componentes de piedra artificial. Son patologías leves o moderadas, según la información municipal, y no deficiencias que comprometan la seguridad inmediata. El objetivo es actuar de forma preventiva para que el agua y el envejecimiento de los materiales no reduzcan la durabilidad del puente.

La actuación incluye una nueva impermeabilización, el tratamiento de las juntas y la mejora del sistema de drenaje. En los puntos donde el hormigón presenta desconchones o armaduras visibles se saneará el material, se limpiará y protegerá el acero y se restituirán las secciones perdidas con morteros de reparación. El tablero recibirá una nueva losa de hormigón armado adaptada a las cargas actuales, mientras que los arcos y las pilas originales se conservarán porque su comportamiento es correcto.

Restauración sin borrar el diseño original

Pilastrones, cornisas, muros, estribos, balaustradas y otros elementos decorativos se limpiarán y repararán con criterios de fidelidad histórica. También se repondrán tramos desaparecidos de balaustrada. La restauración no pretende convertir la infraestructura en una reproducción nueva, sino recuperar volúmenes, colores y continuidad sin ocultar su condición de obra histórica.

El calendario se organiza por fases para limitar las afecciones al tráfico y a los espacios situados bajo el puente. Esa secuencia será importante porque la obra ocupa una conexión utilizada por vehículos, peatones y servicios, además de pasar sobre instalaciones ferroviarias. Los cambios concretos de circulación pueden variar con cada fase y deben consultarse en los avisos municipales, no deducirse del plazo global de catorce meses.

Qué debe vigilar el seguimiento

El presupuesto procede del Plan de Mantenimiento Integral, dentro del Pla Endreça. Los seis millones corresponden al conjunto de la rehabilitación y no a una sola reparación. Durante la ejecución habrá que comprobar el avance de la nueva losa, la eficacia del drenaje y el resultado de la restauración ornamental, además de las posibles alteraciones de movilidad.

La obra tiene así dos escalas. En la inmediata, corrige filtraciones y daños localizados. A largo plazo, prepara una infraestructura de casi cien años para continuar en servicio sin renunciar a su imagen histórica. La fecha de otoño de 2027 es una previsión de finalización; el cierre efectivo deberá confirmarse cuando el Ayuntamiento comunique la recepción de los trabajos.