
El carrer Poesia de Montbau tendrá las primeras rampas mecánicas para peatones instaladas en Barcelona. La actuación recorre el tramo entre el paseo de la Vall d'Hebron y la calle Vayreda, donde la pendiente sostenida alcanza el 10 %. El presupuesto principal es de 7,34 millones de euros y las obras se prolongarán hasta el verano de 2027.
Las rampas se colocan en la acera Besòs, miden un metro de ancho y funcionarán solo en sentido ascendente. No reemplazan el itinerario peatonal ordinario ni resuelven por sí solas toda la accesibilidad del barrio: el proyecto amplía aceras, mejora pavimento, instala pasamanos y reorganiza circulación para crear un recorrido más continuo.
Cambios en tráfico y estacionamiento
Entre las calles Harmonia y Vayreda se elimina la circulación de subida. El sentido descendente conserva una anchura apta para autobuses y emergencias. El ámbito mantendrá 64 plazas para coches y diez para motocicletas, de acuerdo con el proyecto municipal.
Las obras afectan unos 5.500 metros cuadrados. Además de reparar baldosas deterioradas, se renueva el alumbrado con tecnología LED, se unifica el pavimento con losa tipo Montbau y se mejora la red de alcantarillado. Cuatro árboles nuevos crearán sombra en la parte inferior, junto con tareas de mantenimiento sobre los existentes.
Proteger el mecanismo de pinos y resina
La proximidad de los Jardins de Montbau expone la maquinaria a pinocha, resina y restos vegetales. El Ayuntamiento prepara una cubierta formada por estructuras parecidas a paraguas, inspiradas en sistemas de recogida de aceituna. Conducirán los restos hacia el jardín y limitarán su caída sobre las rampas.
Esta protección tiene un presupuesto estimado adicional de un millón de euros y se ejecutará en paralelo. El diseño combinará composiciones inspiradas en formas poéticas, en relación con el nombre de la calle. La solución se limita a los tramos necesarios para reducir el impacto visual.
Accesibilidad y mantenimiento
Una ayuda mecánica resulta especialmente útil para personas mayores, con carrito o con dificultad para superar la pendiente. Sin embargo, necesita mantenimiento, parada segura y alternativa cuando esté fuera de servicio. La acera ampliada y los pasamanos son esenciales para que la mejora no dependa por completo de un mecanismo.
Durante la obra, itinerarios y tráfico pueden cambiar. El final previsto para verano de 2027 no significa que todos los tramos permanezcan cerrados hasta entonces ni garantiza una fecha exacta de puesta en servicio. La señalización local debe guiar cada fase.
El proyecto combina una novedad visible con intervenciones menos llamativas en drenaje, luz y aceras. Su éxito se podrá evaluar cuando las rampas funcionen de manera fiable y el itinerario completo resulte practicable. Hasta entonces, los datos confirmados son un 10 % de pendiente, 7,34 millones para la actuación principal, un millón para la cubierta y operación mecánica solo de subida. El Ayuntamiento tendrá que explicar el horario del mecanismo, la respuesta ante averías y el itinerario alternativo. Esas condiciones determinarán si la infraestructura aporta autonomía cotidiana y no únicamente una mejora puntual durante sus horas de funcionamiento.





