El Parc de les Tretze Roses, en la Marina del Prat Vermell, ha puesto en servicio una pérgola fotovoltaica que combina generación eléctrica y sombra. La estructura ocupa unos 190 metros cuadrados de captación, incorpora ochenta módulos y alcanza una potencia instalada de 31,6 kilovatios pico.

La producción anual estimada es de 31.600 kilovatios hora, equivalente al consumo aproximado de catorce viviendas. El Ayuntamiento calcula que evitará 11,4 toneladas de dióxido de carbono al año. Ambas cifras son previsiones basadas en condiciones de diseño y deberán compararse con generación y consumo reales.

Autoconsumo compartido entre tres equipamientos

La energía se ha legalizado como autoconsumo compartido a través de la red. Sus destinatarios son el Centre de Barri El Polvorí, el Casal de Gent Gran El Polvorí y el Casal de Barri La Vinya. La electricidad no se almacena necesariamente bajo la pérgola ni alimenta de forma exclusiva un solo edificio.

El reparto mediante red permite que una instalación ubicada en espacio público compense parte del consumo de centros próximos. La facturación y los coeficientes se gestionan conforme al esquema de autoconsumo. Cuando no haya sol, los equipamientos seguirán necesitando suministro; cuando exista excedente, se aplicará el mecanismo contratado.

Sombra en una zona con poco arbolado

Los módulos se distribuyen en tres cuerpos que combinan placas y zonas de umbráculo. La ubicación se ha escogido en un sector con menor presencia de árboles, lo que mejora la captación y crea un lugar de descanso. La sombra fotovoltaica complementa el verde, pero no reemplaza los beneficios de suelo permeable, vegetación y copa arbórea.

El parque, inaugurado dos años antes, añadió unos 4.370 metros cuadrados de zona verde dentro de un ámbito urbanizado cercano a 21.000. La pérgola se integra en esa transformación y ofrece una función climática inmediata mientras el barrio continúa desarrollándose.

Inversión y mantenimiento

La construcción ha costado 408.521 euros con IVA y la ha ejecutado el Institut Municipal d'Urbanisme. El importe incluye la infraestructura instalada, no una estimación del ahorro futuro. Para medir retorno habrá que conocer producción, autoconsumo, mantenimiento y vida útil.

Polvo, sombras, averías e inclinación afectan al rendimiento. Publicar datos anuales permitiría comprobar si se alcanzan los 31.600 kWh y cuánto consumo cubre en cada centro. También deberá conservarse el espacio de descanso sin que cableado o protecciones generen barreras.

La instalación demuestra una doble utilidad posible para el mobiliario climático: proteger del sol y generar energía. Su aportación es acotada frente al consumo de toda la ciudad, pero concreta para tres equipamientos. Las cifras de equivalencia ayudan a comprender escala; la medida decisiva será el contador durante varios años de funcionamiento. La sombra también debería medirse por temperatura y uso del espacio en verano, porque la función social no aparece en el kilovatio hora. Si los datos se publican de forma abierta, otras urbanizaciones podrán comparar orientación, coste y rendimiento antes de repetir la solución. El mantenimiento debe preservar simultáneamente seguridad eléctrica, impermeabilidad, limpieza y comodidad del área inferior. El parque gana así una infraestructura verificable.