Los hechos delictivos registrados en la red de metro disminuyeron un 34 % entre enero y junio de 2026 respecto al mismo periodo anterior. TMB contabiliza 5.528 conductas, frente a 8.388 en los seis primeros meses de 2025. La comparación utiliza registros conocidos, no una estimación de todos los incidentes que puedan no haberse denunciado.

La empresa sitúa el descenso dentro de una tendencia iniciada en 2019 y destaca que se produce mientras aumenta la demanda. En 2025 la red superó 480 millones de validaciones. Para calcular riesgo por viaje haría falta relacionar delitos y usos del mismo periodo, un dato que el resumen no ofrece de forma completa.

Más de once mil cámaras

Estaciones y trenes cuentan con más de 11.000 cámaras. Las imágenes llegan al Centre de Control de Metro y al Centre de Seguretat i Protecció Civil, permiten ver en directo cuando se pulsa un botón SOS o de información y pueden revisarse a petición de Mossos u otros cuerpos.

La videovigilancia tiene función preventiva y probatoria, pero está sujeta a protección de datos y no garantiza que cada hecho quede grabado con calidad suficiente. La colaboración policial, la denuncia y la preservación de imágenes siguen siendo necesarias.

Personal de seguridad y atención

La red dispone de más de ochocientos agentes de seguridad privada. Su trabajo se coordina con cuerpos públicos y con el personal de TMB. El número agregado no significa que haya un vigilante en cada vestíbulo o tren y a cualquier hora; el despliegue se adapta a demanda e incidencias.

Ante un robo o agresión, la persona debe buscar seguridad, usar interfono o botón SOS y avisar al 112 cuando exista urgencia. Denunciar facilita investigación y mejora estadísticas. Conviene aportar línea, estación, dirección, hora y descripción sin perseguir a la persona sospechosa.

Interpretar el descenso con cautela

Una caída del 34 % es relevante, pero no elimina el riesgo ni autoriza a bajar prevención. También debe analizarse qué tipos de delito descienden, en qué franjas y si cambia la proporción de denuncias. El dato global puede ocultar diferencias entre hurto, violencia u otras conductas.

La percepción de seguridad tampoco evoluciona automáticamente como el registro. Iluminación, información, limpieza, presencia visible y respuesta a una incidencia influyen en cómo se vive el trayecto. Publicar datos desglosados ayudaría a evaluar medidas sin estigmatizar estaciones.

El primer semestre ofrece una mejora cuantificada: 2.860 hechos menos que un año antes. Cámaras, seguridad y coordinación son factores citados por TMB, aunque el comunicado no atribuye causalidad exacta a cada uno. Mantener la tendencia exigirá comprobar el cierre anual, normalizar por viajes y seguir facilitando denuncia y asistencia. Las campañas de prevención deben evitar trasladar culpa a quien sufre un hurto. Guardar objetos y estar atento reduce oportunidades, pero la responsabilidad del delito pertenece a quien lo comete. Una respuesta rápida, acompañamiento y canales comprensibles forman parte de la seguridad tanto como la vigilancia tecnológica. El balance anual dará una comparación más estable. También deberá explicar si la evolución es homogénea por líneas, franjas horarias y tipos de infracción.