Transports Metropolitans de Barcelona encargará una auditoría de los revestimientos de los túneles para comprobar su comportamiento ante un incendio. La decisión se adopta después del fuego del 27 de julio en la L1 entre Glòries y Clot. Los materiales instalados cumplen la normativa vigente, pero la empresa quiere verificar que no añaden riesgo en condiciones reales de emergencia.

TMB subraya que el elemento que ardió en aquel punto no está presente en otros tramos de la red. Si la revisión localiza cualquier material con una respuesta distinta de la esperada, se sustituirá. El anuncio no anticipa que existan más defectos ni permite dar por cerrada la investigación del incendio.

Conclusiones todavía provisionales

El consejo de administración recibió una primera secuencia de los hechos, a la espera del informe definitivo con aportaciones internas, Bombers de Barcelona, Sistema d'Emergències Mèdiques y el fabricante Alstom. La naturaleza provisional exige no convertir hipótesis o cronología inicial en causa definitiva.

El tren 114 se detuvo a las 17.36 a unos sesenta metros del fuego. Se cortaron ambas vías y el centro de control indicó regresar a Clot. Mientras el agente cambiaba de cabina, varias personas accionaron tiradores, abrieron puertas y bajaron a la infraestructura a las 17.39, lo que impidió mover el convoy y extendió humo al interior.

Evacuación y recuperación del servicio

Bombers confirmó a las 18.08 que ya no quedaba nadie en el túnel. Después de la autorización de acceso, unas treinta personas trabajaron durante la noche para sustituir aislamientos de catenaria, reparar el cable de comunicaciones y limpiar. Las pruebas permitieron iniciar el servicio a las 5.00 del 28 de julio.

La cronología describe decisiones operativas, pero no atribuye culpa individual. En una emergencia, bajar a la vía crea riesgos eléctricos, de humo y movimiento. Las instrucciones del personal y la megafonía deben seguirse salvo que exista un peligro inmediato que impida hacerlo.

Más información dentro de los trenes

TMB reforzará protocolos y colocará carteles con consejos de seguridad. Los avisos podrán salir del centro de control o de las cabinas. Para ser útiles, deben ser audibles, comprensibles y coherentes con la situación que ven los viajeros, especialmente cuando el humo o la incertidumbre elevan la tensión.

La auditoría técnica y la comunicación responden a dos partes de la misma seguridad: reducir la propagación del fuego y conseguir una evacuación ordenada. El seguimiento deberá publicar alcance, calendario, materiales revisados y sustituciones, preservando información sensible de la infraestructura.

El hecho confirmado es que la red será auditada tras un incidente ya restablecido. Las causas continúan bajo investigación. Hasta que exista informe final, la redacción responsable debe diferenciar la secuencia comunicada, las medidas preventivas y cualquier conclusión técnica posterior. También habrá que distinguir el material que inició o propagó el fuego de las consecuencias de la evacuación. La auditoría puede terminar confirmando la adecuación de numerosos tramos y ordenando cambios en otros; ambos resultados son compatibles con una revisión preventiva. TMB debería comunicar qué recomendaciones acepta, su plazo y cómo verifica las sustituciones.