La Diputación de Barcelona ha creado un asistente virtual con inteligencia artificial para que los gobiernos locales encuentren recursos de su Catálogo de Servicios. La herramienta acepta preguntas en lenguaje natural y ofrece resultados contextualizados sin que la persona usuaria tenga que conocer previamente categorías administrativas o términos técnicos.

El sistema puede combinar búsquedas, aplicar filtros y mostrar fichas por tipología, beneficiarios, requisitos, plazos y normativa. También propone ejemplos de consulta y permite comparar opciones en función de un objetivo. Su finalidad es reducir el tiempo dedicado a revisar manualmente todas las fichas.

Una nueva puerta al catálogo, no otro catálogo

El asistente trabaja sobre la información del repositorio provincial. No crea subvenciones ni modifica requisitos. Si una respuesta resume una ficha, la versión oficial y sus bases siguen siendo la referencia para presentar una solicitud. Una herramienta conversacional puede facilitar el acceso, pero no sustituye la lectura final del recurso elegido.

El uso de lenguaje inclusivo y claro busca ampliar autonomía. Los ayuntamientos pueden describir una necesidad —por ejemplo, mejorar un equipamiento o crear un servicio— y recibir opciones relacionadas. La calidad depende de que el sistema interprete bien la pregunta y de que los datos del catálogo estén actualizados.

Comparar sin delegar la decisión

Mostrar alternativas ayuda a descubrir recursos que una búsqueda literal podría omitir. Sin embargo, la recomendación no decide qué proyecto debe priorizar un gobierno local ni garantiza que una solicitud sea elegible. El personal técnico debe comprobar competencia, destinatarios, financiación, fechas y documentación.

La administración provincial señala un beneficio indirecto para la ciudadanía: si el ayuntamiento encuentra antes el apoyo adecuado, puede desplegar mejor sus proyectos. Ese efecto deberá medirse con uso, solicitudes y tiempo ahorrado, no solo con el número de conversaciones iniciadas.

Transparencia, límites y revisión humana

La Administració Oberta de Catalunya ha incluido la herramienta en su Observatori dels DigiCanvis por su carácter innovador. El reconocimiento documenta la iniciativa, pero no constituye una auditoría completa de precisión, sesgos o seguridad. El servicio debe explicar qué fuentes utiliza, cómo se corrige una respuesta y qué datos conserva.

Las consultas no deberían contener información personal o confidencial innecesaria. Para un caso individual o un expediente sensible siguen existiendo canales de asesoramiento. Si el asistente ofrece dos resultados contradictorios, la persona usuaria debe abrir las fichas y pedir confirmación al servicio responsable.

La novedad puede hacer más comprensible un catálogo amplio y técnico. Su valor real aparecerá cuando ayude a municipios pequeños a encontrar recursos pertinentes sin crear falsas expectativas. La regla práctica es sencilla: usar la conversación para orientar la búsqueda y la documentación oficial para decidir y tramitar. El servicio responsable debería revisar consultas que terminan sin resultado y detectar palabras que el sistema interpreta mal. Publicar esas mejoras y un mecanismo claro de aviso permitirá aprender de los errores sin trasladar al ayuntamiento el coste de una respuesta inventada. La IA abre un acceso adicional, pero la responsabilidad administrativa permanece en personas y órganos identificables. Esa distinción debe estar visible.