La antigua fábrica de Braun en Esplugues de Llobregat alberga desde el miércoles 21 de octubre el nuevo centro global de innovación de QIAGEN para su plataforma QIAstat-Dx. La multinacional reunió en un complejo de 8.000 metros cuadrados investigación, desarrollo y fabricación de pruebas moleculares para enfermedades infecciosas. La compañía comunicó el 22 de octubre que el proyecto supuso una inversión de 13 millones de euros durante dos años.

El centro reúne laboratorios, salas blancas y líneas de producción digitalizadas, además de equipos de ventas, marketing, calidad y asuntos regulatorios. También cuenta con capacidades en microfluídica, una tecnología que permite manipular volúmenes muy pequeños de líquidos y que se emplea en el diseño de sistemas y ensayos diagnósticos. La concentración de estas funciones en un mismo recinto acerca el trabajo de desarrollo a las condiciones de fabricación, aunque la empresa no ha detallado qué procesos concretos cambiarán con la nueva distribución.

Qué se desarrolla en el centro de Esplugues

El nuevo espacio se orienta principalmente a QIAstat-Dx, un sistema automatizado de diagnóstico molecular. La plataforma integra la preparación de la muestra, el análisis y el procesamiento de datos en un mismo flujo de trabajo. Algunos ensayos ofrecen resultados en aproximadamente una hora, aunque el plazo depende de la prueba concreta. El catálogo incluye análisis para infecciones respiratorias y gastrointestinales, meningitis, encefalitis e infecciones del torrente sanguíneo. La disponibilidad de cada ensayo varía según el mercado.

Ese plazo no equivale por sí solo a una decisión clínica ni garantiza que el paciente reciba un tratamiento antes. El resultado debe interpretarlo el personal sanitario con el contexto clínico y los protocolos aplicables. La tecnología aporta información microbiológica para los casos en los que el ensayo está indicado, pero no sustituye la valoración médica ni sirve para todas las infecciones.

La compañía prevé ampliar el catálogo de pruebas y aumentar la capacidad de producción. También desarrolla nuevas aplicaciones de QIAstat-Dx en medicina de precisión mediante acuerdos con compañías farmacéuticas. Esas líneas están en desarrollo y no deben confundirse con pruebas ya disponibles para uso clínico. La apertura aporta espacio para crecer, aunque el número de nuevos ensayos y el calendario de comercialización dependen de cada proyecto y de su autorización en los mercados correspondientes.

Una tecnología desarrollada en Barcelona

La implantación actual continúa una trayectoria local que empezó con STAT-Dx, una empresa derivada de investigación barcelonesa que QIAGEN adquirió en 2018. El equipo de Barcelona desarrolló la tecnología comercializada como QIAstat-Dx. La compañía indica que la plataforma está disponible en más de cien países y que superaba los 5.200 instrumentos instalados al cierre de 2025. Son cifras de presencia comercial e instalación acumulada, no un recuento de pruebas realizadas ni de pacientes atendidos.

El nuevo centro forma parte de Esplugues Campus, un proyecto de 18.000 metros cuadrados dedicado a ciencias de la vida y tecnología en el antiguo recinto industrial de Braun. El complejo conserva elementos de la arquitectura fabril y los combina con laboratorios, oficinas y espacios de producción. Los 8.000 metros cuadrados de QIAGEN ocupan una parte de ese desarrollo, no la totalidad del campus.

Para Esplugues, la apertura incorpora investigación y fabricación biomédica a una zona industrial transformada. En el interior, los laboratorios y las líneas de producción conviven con las áreas de calidad y regulación. Esa proximidad puede facilitar la coordinación entre etapas, pero no demuestra por sí misma que aumente la producción o reduzca los plazos. Para valorar el efecto del centro habrá que conocer los resultados operativos y cómo evoluciona la actividad.

La inversión y sus límites para el entorno local

Los 13 millones de euros corresponden a la inversión del proyecto durante dos años. La cifra describe el nuevo centro, no una subvención pública, el valor total de Esplugues Campus ni el gasto anual de QIAGEN en Cataluña. Tampoco se ha desglosado qué parte se destinó a obra, equipamiento o contratación. La inauguración confirma la escala y el uso de las instalaciones, mientras que sus efectos futuros en empleo, proveedores y actividad económica dependen de la evolución de la producción.

La sede reúne desarrollo y fabricación de QIAstat-Dx, pero todavía no se han comunicado datos de producción de este centro que permitan medir un aumento concreto. Tampoco la cifra de inversión permite deducir cuántos puestos nuevos se crearán. El dato útil para el municipio es que una parte del antiguo recinto industrial vuelve a tener actividad especializada en diagnóstico molecular.

Para el sector sanitario, el interés dependerá de la validación de cada ensayo, de su disponibilidad en los mercados y de que los centros puedan integrarlo en sus circuitos diagnósticos. La tecnología ofrece una forma automatizada de procesar muestras y comunicar resultados, pero su utilidad se evalúa prueba por prueba y dentro de cada protocolo clínico. El nuevo centro reúne esas tareas en Esplugues; los beneficios clínicos y económicos se medirán con resultados posteriores, no con el acto de inauguración.