El plástico que una empresa descarta puede servir como materia prima a otra, pero para que ese intercambio ocurra primero hay que saber qué material existe, en qué estado se encuentra y quién puede aprovecharlo. Con ese objetivo, la Fundació BCN Port Innovation ha puesto en marcha DELTA dentro del programa CIRCULARS: identificar los residuos plásticos de compañías del entorno del Port de Barcelona y conectarlas con posibles usuarias de esos materiales.

La fundación ha elaborado, junto a inèdit y Símbiosy, un estudio sobre los flujos de plástico portuarios. El análisis caracteriza cada flujo por su volumen, estado y destino, y localiza tanto a empresas que los generan como a posibles receptoras. El propósito es abrir oportunidades de simbiosis industrial, es decir, que el residuo de una actividad pueda entrar en otro proceso productivo como recurso. La iniciativa cuenta con una subvención de la Agència de Residus de Catalunya.

Un mapa para saber qué material puede aprovecharse

La información de partida importa porque no todos los residuos plásticos pueden utilizarse de la misma forma. El volumen disponible, su composición y su estado condicionan el tratamiento necesario y la posible aplicación posterior. DELTA busca ordenar esa información para que las compañías puedan reconocer coincidencias concretas, en lugar de limitarse a compartir una intención general de reciclar más.

El estudio identifica a los generadores y a empresas que podrían recibir los materiales dentro del entorno portuario o en sus proximidades. Ese cruce permite explorar intercambios con distancias reducidas y relacionar necesidades de gestión con demandas de materia prima. Cada conexión potencial, sin embargo, requiere comprobar qué plástico se produce, si mantiene características compatibles y qué condiciones logísticas o técnicas harían viable su recogida y utilización.

El Port de Barcelona explica que la iniciativa pretende promover proyectos compartidos entre empresas. El trabajo de análisis es una primera fase: identificar recursos disponibles y posibles usos no implica que todos los flujos vayan a reutilizarse ni que se haya acordado ya un intercambio comercial. Para que una oportunidad se convierta en una colaboración, las partes tendrán que concretar cantidades, calidad, tratamiento y continuidad del suministro.

La jornada permitió contrastar el estudio con las empresas

Representantes de empresas del puerto y su entorno se reunieron el 20 de octubre de 2026 en el World Trade Center Barcelona para participar en el encuentro CIRCULARS. Conectamos el plástico. La sesión sirvió para contrastar los resultados del estudio con quienes generan, gestionan o podrían utilizar esos materiales. También permitió identificar obstáculos para la gestión y el reaprovechamiento, además de recoger propuestas para abordarlos.

Ese diálogo añade una comprobación práctica al análisis: las empresas pueden señalar diferencias entre lo que describe un estudio y las condiciones reales de sus operaciones. La separación en origen, el almacenamiento, la frecuencia de retirada y la regularidad de cada flujo pueden influir en su aprovechamiento. El comunicado del Port no detalla qué acuerdos comerciales se alcanzaron en la jornada, por lo que el encuentro se entiende como una fase de contraste y contacto, no como el anuncio de contratos cerrados.

La colaboración entre compañías es central en un modelo de simbiosis industrial. Una empresa puede contar con residuos aprovechables, mientras que otra necesita una materia prima reciclada para su actividad. DELTA pretende facilitar que se conozcan y exploren esas posibilidades a partir de información sobre los materiales, sus características y los destinos que tienen actualmente.

De la identificación a posibles soluciones de reciclaje

La información publicada sobre el proyecto apunta también a estudiar soluciones para procesar plásticos localmente. Entre ellas figura la posibilidad de una planta de reciclaje en el puerto y la formación técnica para mejorar la separación de residuos en origen. Son opciones planteadas para responder a necesidades detectadas, no una confirmación de que se haya aprobado ya una nueva instalación, con presupuesto y calendario definidos.

La separación resulta determinante porque los materiales mezclados o contaminados pueden requerir más tratamiento y ofrecer menos posibilidades de recuperación. Mejorar cómo se clasifican en cada empresa ayudaría a preparar flujos más homogéneos para su reciclaje. La formación prevista busca dotar a las compañías de criterios y herramientas para separar correctamente el plástico antes de que salga de sus instalaciones.

La planta, si llega a concretarse, tendría que especificar qué materiales aceptaría, qué capacidad de tratamiento ofrecería y cómo se integrarían sus productos en nuevas cadenas de suministro. La información disponible no fija esos datos ni una fecha de puesta en marcha. Por ahora, el avance confirmado es la caracterización de los flujos, la identificación de posibles generadores y receptores y el contacto entre empresas para examinar opciones.

Qué puede cambiar para las empresas del entorno

Para las compañías, contar con un inventario más claro de los plásticos que se producen alrededor del puerto puede ayudar a reconocer oportunidades de colaboración y necesidades de tratamiento que una empresa aislada tendría dificultades para cubrir. El interés práctico dependerá de que la oferta de material y la demanda de otras actividades coincidan en calidad, volumen y calendario.

DELTA forma parte de CIRCULARS, el programa de la Fundació BCN Port Innovation orientado a recoger y transformar residuos plásticos del Port para devolverlos al circuito de recursos. La Agencia de Residuos de Catalunya subvenciona la iniciativa. En esta fase, el objetivo es conocer los materiales y activar contactos que permitan pasar del diagnóstico a proyectos específicos.

El siguiente paso no es automático: cada oportunidad necesitará una solución técnica y un acuerdo entre las empresas implicadas. El estudio y la jornada aportan una base común para esa conversación, pero el resultado se medirá cuando existan flujos de plástico recuperados y usos concretos para ellos. De momento, DELTA concentra el trabajo en identificar qué se genera en el entorno portuario y quién podría aprovecharlo.