El nivel de violencia de los disturbios del sábado 24 de octubre sorprendió a los Mossos d'Esquadra, según reconoció su comisaria jefa, Sílvia Catà, en una entrevista emitida por Catalunya Ràdio el domingo 25. La conversación se desarrolló dentro de El Suplement, entre las 08:00 y las 09:00, y Catà explicó cómo había empezado el operativo, qué identificaciones se hicieron antes de los incidentes y qué aspectos seguían bajo investigación. Su relato dejó un dato central para entender la mañana: la policía había desplegado recursos y detectado objetos que podían generar problemas, pero no esperaba el grado de violencia que acabó produciéndose.

La entrevista aportó una explicación directa de la máxima responsable de los Mossos sobre la previsión operativa. El balance de la noche del sábado 24 de octubre seguía actualizándose, y la conversación abordó tanto la actuación previa como los límites de lo que el cuerpo sabía sobre las personas convocadas y el origen de la llamada en redes. El reconocimiento de Catà dio un encuadre propio a la noticia de esa mañana: no bastaba con conocer cuántas personas habían sido detenidas, también importaba saber qué había previsto la policía y qué preguntas seguían abiertas.

Un despliegue con identificaciones antes de los altercados

El dispositivo comenzó a las 16:00 del sábado 24 de octubre en la plaza de Catalunya. Catà describió una primera fase de dos horas concentrada en identificar a quienes llegaban a la convocatoria. Según su relato, en ese periodo los agentes identificaron a 300 personas y tramitaron 68 actas relacionadas con objetos que llevaban algunos asistentes. En 64 casos citó pasamontañas, pirotecnia, espráis y piedras. En otros cuatro, armas blancas. Cuando comenzaron los altercados, a partir de las 18:30, se hicieron otras 150 identificaciones. La suma coincide con las 450 personas identificadas que la comisaria dijo que todavía debían analizarse para conocer perfiles y relaciones entre asistentes.

Al responder si la policía había infravalorado la convocatoria, Catà detalló los recursos desplegados: 295 efectivos de los Mossos, 30 equipos de la Brigada Mòbil y ARRO, y 90 efectivos de la Guàrdia Urbana. La diferencia relevante estaba entre las tareas de control ya activadas y la intensidad de la violencia que, según la comisaria, sorprendió a los agentes.

Catà no precisó qué volumen de asistencia esperaban ni qué valoración previa habían hecho de la posible violencia. Sí reconoció que no esperaban el nivel que se produjo, incluido el dirigido contra la policía. El operativo había empezado antes de la noche y había realizado identificaciones y denuncias preventivas, pero esa preparación no impidió que el resultado superara la previsión que la responsable describió. La entrevista dejó así una pregunta concreta para la investigación interna y pública: qué información estaba disponible antes de la convocatoria y qué señales habrían permitido anticipar una escalada.

La convocatoria digital aún no tenía autores identificados

Catà atribuyó la difusión inicial de la convocatoria a perfiles asociados a Blocus Barcelona y a TikTok. Dijo que los Mossos estaban monitorizando la red para averiguar quién había detrás y que investigaban si otras plataformas también habían participado en la difusión. Durante la conversación se explicó que algunas llamadas habían pasado después a grupos abiertos de WhatsApp, desde los que se sumaron más jóvenes. La investigación sobre esas cuentas y grupos seguía abierta.

La comisaria describió a los participantes como personas que se agrupaban en grupos pequeños, de tres, cinco o diez, sin una coordinación previa que ella pudiera identificar. Según su valoración policial, la convocatoria intentaba imitar protestas recientes de Francia y también había circulado para otras capitales, entre ellas Madrid. Catà afirmó que en Madrid no se habían producido incidentes de una dimensión comparable. Esa comparación corresponde a la información que ella expuso en antena y no identifica por sí misma a quienes iniciaron la llamada.

En la entrevista, Catà distinguió esta convocatoria de una manifestación organizada alrededor de reivindicaciones definidas. Su descripción fue la de grupos que llegaban por redes y que, una vez en la calle, actuaban de forma desigual y podían coordinarse para realizar actos vandálicos. La autoría de la convocatoria, la relación entre las personas identificadas y las motivaciones de quienes acudieron eran cuestiones distintas. La policía aún no había podido explicar el perfil completo de las 450 personas identificadas ni qué había detrás de la difusión.

Un balance que cambió durante la mañana del domingo 25 de octubre

Durante la entrevista emitida el domingo 25 de octubre, Catà dio un balance de 128 personas detenidas, 55 adultas y 73 menores. Añadió que entre ellas había jóvenes de 14 años. En una actualización publicada a las 09:14 CET de ese domingo, el número de menores figuró en 72, con el total de detenciones todavía en 128. Catà ya había advertido en antena que los datos habían cambiado durante la noche y que las diligencias seguían abiertas. La diferencia de una persona debe leerse como dos cortes sucesivos del recuento, no como cifras simultáneas.

En ambos cortes del domingo 25 de octubre, más de la mitad de las personas detenidas eran menores. Catà también señaló que dos tenían antecedentes por desórdenes públicos, una precisión que evita atribuir ese historial al conjunto de detenidos. En ese balance del domingo 25 de octubre, las diligencias estaban en preparación para su traslado a Fiscalía de Menores y al juzgado correspondiente. La entrevista no adelantó decisiones judiciales ni resoluciones sobre las personas detenidas.

Qué quedaba por aclarar a las 09:22 del domingo 25 de octubre

A las 09:22 CET del domingo 25 de octubre, los Mossos aún investigaban quién había creado o difundido las cuentas y grupos de convocatoria. Catà afirmó que trabajaban con policías de otros países europeos que habían encontrado casos parecidos. También dijo que el cuerpo debía estudiar los perfiles de las personas detenidas y de las identificadas, incluidos los menores, antes de sacar conclusiones sobre el perfil y el contexto de las personas.

La entrevista dejó constancia de un despliegue con identificaciones previas y de que la intensidad de los incidentes superó lo previsto por la comisaria. A las 09:22 CET del domingo 25 de octubre, la autoría y el perfil de quienes participaron seguían sin aclararse. La información disponible permitía describir el operativo y sus límites, pero no atribuir una planificación central ni una motivación única a todas las personas presentes.