
La quema reiterada de contenedores en el Guinardó y el Baix Guinardó llevará al Ayuntamiento de Barcelona a elaborar un plan de prevención y revisar los puntos con más riesgo. La Comisión de Presidencia, Seguridad y Régimen Interior aprobó la propuesta por unanimidad el 21 de octubre. También acordó estudiar una prueba piloto con recipientes metálicos o de alta resistencia al fuego.
El acuerdo abre una fase de análisis. El gobierno municipal no ha confirmado una compra ni una sustitución general de los depósitos de plástico. El teniente de alcaldía de Seguridad, Albert Batlle, señaló que la opción metálica es una línea que debe seguir estudiándose con las empresas que prestan el servicio de recogida.
El plan se concentra en el Guinardó y el Baix Guinardó
La iniciativa aprobada pide al gobierno municipal que prepare medidas para reducir el riesgo de incendios en la vía pública de estos dos barrios. El trabajo deberá identificar los lugares donde se repiten los episodios y revisar la ubicación de los contenedores, sobre todo cuando se encuentran cerca de viviendas.
La respuesta afecta a una necesidad cotidiana. Un incendio puede dañar el mobiliario urbano, interrumpir la recogida y acercar las llamas y el humo a ventanas y fachadas. La propuesta busca que la actuación se oriente a los puntos con más incidencia y que cualquier cambio se apoye en una evaluación previa.
El texto plantea reforzar la coordinación entre los servicios que pueden intervenir, como la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra, los Bomberos y los equipos de limpieza. También propone que el vecindario pueda consultar información sobre las actuaciones y su evolución. El seguimiento permitiría comprobar si los cambios de ubicación y las medidas preventivas reducen los nuevos episodios.
La prueba piloto tendría que medir varios efectos
El uso de contenedores metálicos o resistentes al fuego es uno de los aspectos que se someterían a prueba en los puntos más afectados. El Ayuntamiento tendría que valorar si el material ofrece la protección esperada y cómo encaja con el servicio de recogida. La seguridad, la accesibilidad, el ruido y el coste también figuran entre los criterios que se deben estudiar.
La compatibilidad con los camiones es una cuestión práctica. La asociación vecinal Joan Maragall del Guinardó ve con buenos ojos analizar otras opciones, pero ha advertido de que los vehículos de la contrata actual no están adaptados a los depósitos metálicos. Por eso, un piloto tendría que comprobar el funcionamiento del conjunto, desde el uso por parte de los residentes hasta la carga y el vaciado por los equipos de limpieza.
El ruido y el espacio disponible también importan en una calle residencial. Un contenedor puede reducir el riesgo asociado a un fuego, pero su diseño y manejo deben permitir que las personas depositen los residuos con facilidad y que los operarios trabajen con seguridad. La propuesta deja esos efectos dentro de la evaluación para que la decisión posterior tenga en cuenta la prevención y el servicio diario.
La prueba serviría para valorar si el modelo merece ampliarse a otros puntos. La aprobación de la iniciativa no equivale a que ya se haya decidido instalar los nuevos recipientes ni a que todos los contenedores de Barcelona vayan a cambiarse. La compra sigue siendo una posibilidad en estudio, vinculada al resultado del análisis y a las condiciones del contrato de recogida.
Ya se han movido o retirado algunos depósitos
Mientras se estudian medidas de más alcance, el distrito ha aplicado actuaciones puntuales en lugares afectados. En el número 7 de la calle de l'Art se desplazaron los contenedores azul y amarillo para alejarlos de las ventanas. También se retiraron temporalmente depósitos en el número 89 de la rambla de la Muntanya y en el número 13 de la calle de Sales i Ferré.
Estos cambios responden a peticiones de residentes y permiten separar algunos recipientes de las fachadas. Su alcance es limitado: no sustituyen el plan aprobado ni resuelven por sí solos la necesidad de localizar los puntos donde se repiten los incendios. La propuesta municipal busca unir la revisión de ubicaciones con el análisis de materiales y el seguimiento de resultados.
La comisión respaldó la iniciativa de forma unánime, con los votos de todos los grupos municipales. Ese apoyo fija el mandato político para preparar medidas, aunque quedan por concretar el calendario de trabajo, los emplazamientos prioritarios y la viabilidad técnica de la prueba.
Qué puede esperar ahora el vecindario
El primer cambio acordado es la elaboración de un plan centrado en el Guinardó y el Baix Guinardó. Después habrá que conocer qué puntos se consideran de mayor riesgo y qué soluciones pueden ponerse a prueba. La sustitución por contenedores metálicos no está cerrada y dependerá de la evaluación de seguridad, accesibilidad, recogida, ruido y coste.
Para quienes viven junto a los puntos afectados, la diferencia está en poder distinguir las medidas inmediatas de las decisiones todavía pendientes. El distrito ya ha movido o retirado algunos depósitos, mientras que la prueba piloto requiere análisis y coordinación con el servicio de limpieza. El seguimiento anunciado permitirá saber si esas intervenciones reducen la repetición de incendios y qué cambios conviene mantener.
La decisión abre un trabajo municipal con un ámbito concreto y criterios que se podrán revisar. La atención estará en los puntos del Guinardó y el Baix Guinardó donde se concentran los episodios, y en si las soluciones pueden proteger las viviendas sin dificultar la recogida de residuos.