
LIBER ha convertido el pabellón 1 de Fira Gran Via en punto de encuentro para la industria editorial durante tres días, del 29 de septiembre al 1 de octubre. La 44.ª edición reúne a cerca de 250 expositores y espera alrededor de 9.000 profesionales. La cita combina negocio internacional con un programa de 80 actividades y unos 150 ponentes sobre los cambios que afectan a editoriales, librerías, bibliotecas y agentes literarios.
La feria, organizada por Fira de Barcelona y promovida por la Federación de Gremios de Editores de España, se celebra en Gran Via, en el área metropolitana de Barcelona. El miércoles 30 de septiembre marca su segunda jornada y el jueves 1 de octubre será el último día. La convocatoria está orientada al sector del libro, con reuniones y sesiones para profesionales de distintas ramas de la cadena editorial.
El Salón de Derechos busca conectar catálogos y mercados
Una parte central de la feria es el Salón de Derechos, destinado a encuentros entre editoriales, agentes y compradores. Allí se negocian derechos de traducción, cesiones territoriales, coediciones, distribución y adaptaciones a otros formatos. La adquisición de un derecho puede permitir que una obra circule en otra lengua o mercado, mientras que un acuerdo de coedición reparte el trabajo y la explotación entre varias editoriales.
Para ampliar esos contactos, la organización ha invitado a más de 700 profesionales de 70 países, entre compradores, distribuidores, libreros, bibliotecarios, agentes literarios, editores y otros prescriptores. La previsión es que los programas de invitados clave generen más de 4.000 reuniones de negocio con las empresas expositoras. Esas cifras describen el alcance previsto del programa de compradores, no un balance de acuerdos ya cerrados.
El Salón de Derechos cuenta con un programa específico que ha invitado a 120 especialistas de 46 países. Las conversaciones se centran en la negociación internacional de contenidos editoriales en español y en posibles acuerdos para llevar obras a distintos territorios y formatos. La feria también reúne a editoriales de distintos tamaños, desde grandes grupos y sellos independientes hasta firmas académicas, científico-técnicas y especializadas en literatura infantil, juvenil, educativa o religiosa.
La agenda aborda inteligencia artificial y audiolibros
Las jornadas profesionales reparten sus sesiones en cinco bloques: innovación, sector, audiolibro, capacitación e internacional. La inteligencia artificial aparece en debates sobre su impacto en la edición, el tratamiento de datos y la gestión de derechos de autor. También se examinan cuestiones de transparencia y seguridad jurídica, junto con el efecto de estas herramientas en la creación, la venta y la relación con quienes leen.
El audiolibro tiene un espacio propio con conversaciones sobre modelos de negocio, hábitos de escucha y tecnologías de producción. El tema importa a editoriales y plataformas que adaptan sus catálogos a nuevos formatos. El programa también se ocupa de la promoción de la lectura y de cómo conectar con públicos infantiles y juveniles, además del papel de las bibliotecas como espacios de acceso y mediación cultural.
Entre los asuntos internacionales figuran la distribución en Norteamérica, los mercados de India y China, los derechos de autor y el comercio de libros en español en Estados Unidos. La agenda incorpora además la traducción, la accesibilidad, la sostenibilidad y la evolución de los perfiles profesionales. Son temas que enlazan la dimensión comercial de la feria con cambios prácticos en la producción y circulación de libros.
Una cita profesional con presencia internacional
La edición de 2026 reúne expositores de 19 países y espera que casi cuatro de cada diez asistentes profesionales lleguen del extranjero. La oferta incluye territorios y comunidades autónomas que presentan a sus editoriales de forma agrupada, además de empresas que trabajan en producción, distribución y comercialización. Para las firmas, la feria sirve como lugar de contacto y presentación. Para bibliotecarios, libreros y agentes, ofrece la posibilidad de conocer catálogos y conversar con quienes gestionan sus derechos.
El tamaño del encuentro permite entender por qué los derechos editoriales ocupan un espacio propio. Publicar una obra en otro país no consiste únicamente en traducirla: también hay que acordar quién puede editarla, en qué territorio y en qué formato. Las reuniones profesionales ayudan a poner sobre la mesa esas condiciones, aunque la feria no anticipa por sí misma cuántos acuerdos terminarán firmándose.
El último día de LIBER será el jueves 1 de octubre. La feria deja en Barcelona un programa que combina contactos de negocio y conversaciones sobre los retos editoriales, desde la circulación internacional de obras hasta el auge del audio y el uso de inteligencia artificial. Su alcance se mide tanto por los profesionales que reúne como por las preguntas que coloca en el centro de la industria del libro.