Las obras del Espai Quirón, el edificio municipal proyectado en la antigua clínica del barrio de la Salut, han vuelto a ponerse en marcha. La actuación permitirá construir 83 viviendas con servicios para personas mayores y varios equipamientos comunitarios en un inmueble de unos 11.000 metros cuadrados promovido por el Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona.

La reanudación llega después de una interrupción prolongada. Los trabajos se paralizaron en abril de 2024 por la quiebra de la empresa constructora, cuando la obra estaba parcialmente ejecutada. El Ayuntamiento adjudicó después la continuación del proyecto y ahora sitúa la inversión en cerca de 18 millones de euros. El plazo comunicado es de dos años y medio, por lo que la previsión municipal apunta a completar el edificio a comienzos de 2029.

Vivienda adaptada y apoyo asistencial

El proyecto no plantea un bloque residencial convencional. Las 83 viviendas estarán destinadas a personas mayores que puedan necesitar servicios de apoyo para mantener su autonomía. A ellas se añadirá un espacio de convivencia pensado para personas con necesidades asistenciales más intensas.

Este modelo busca combinar alojamiento estable, adaptación de los espacios y acompañamiento sin reproducir exactamente el funcionamiento de una residencia tradicional. La información disponible no detalla todavía el procedimiento de acceso, los requisitos económicos ni el calendario de adjudicación de las viviendas. Por tanto, la reanudación de la obra no equivale a la apertura de solicitudes.

Ese matiz es importante para las personas interesadas. El anuncio confirma que la construcción continúa y define el uso previsto del inmueble, pero cualquier trámite futuro dependerá de las condiciones que publique el organismo municipal competente cuando el edificio se acerque a su finalización.

Un edificio de 11.000 metros cuadrados

El Espai Quirón se levanta en la avenida de la Mare de Déu de Montserrat, en el barrio de la Salut y dentro del distrito de Gràcia. El edificio tendrá alrededor de 11.000 metros cuadrados. Las viviendas se distribuirán a partir de la primera planta, mientras que la planta baja y el sótano concentrarán buena parte de los espacios comunes y de barrio.

Las informaciones publicadas tras la visita municipal a las obras citan un casal para personas mayores, otro para jóvenes, un casal de barrio, un auditorio y salas de ensayo. También se prevén zonas de convivencia vinculadas al propio programa residencial. La configuración final de algunos equipamientos puede concretarse durante la ejecución, de modo que conviene distinguir la distribución prevista de los servicios que estarán efectivamente disponibles cuando abra el complejo.

La combinación de vivienda y equipamientos responde a una necesidad doble. Por un lado, aumenta el parque público dirigido a personas mayores. Por otro, recupera para uso comunitario un emplazamiento que quedó vacío tras el cierre de la antigua clínica y cuya transformación se había quedado a medias por un problema empresarial ajeno a los futuros residentes.

Qué ha cambiado en la obra

La principal novedad del 13 de septiembre es material: los trabajos se han reanudado. El proyecto había quedado detenido tras la insolvencia de la primera constructora, lo que obligó a buscar una nueva adjudicación y revisar la ejecución pendiente. Betevé identifica a Copcisa como la empresa encargada de continuar la actuación.

El presupuesto comunicado en esta nueva etapa se aproxima a los 18 millones de euros. Esa cifra debe entenderse como el importe actualizado que difunde el Ayuntamiento para la continuación y finalización del conjunto. No permite calcular por sí sola el coste de cada vivienda, porque la inversión incluye también estructura, instalaciones, espacios asistenciales y equipamientos abiertos al barrio.

Tampoco conviene dividir los 11.000 metros cuadrados entre las 83 viviendas para estimar su tamaño. La superficie global incorpora zonas comunes, servicios y dependencias que no forman parte de los pisos. Los datos describen la escala del proyecto, no la superficie útil individual de cada hogar.

Un horizonte de treinta meses

El plazo de dos años y medio equivale a unos treinta meses de trabajos. Si la ejecución mantiene el calendario anunciado, el inmueble debería estar terminado a comienzos de 2029. Se trata de una previsión de obra, no de una fecha garantizada de entrada de residentes. Después de la construcción pueden ser necesarios trámites de recepción, puesta en servicio y adjudicación.

La historia reciente del proyecto aconseja mantener esa prudencia. La quiebra de la anterior empresa demostró que una promoción pública puede sufrir retrasos incluso después de comenzar. La reactivación reduce esa incertidumbre porque vuelve a haber actividad y una adjudicataria, pero no elimina los riesgos habituales de una obra de esta envergadura.

Para el barrio de la Salut, el avance tiene además un efecto urbano. La parcela de la antigua Quirón se integrará de nuevo en la vida cotidiana mediante vivienda pública y servicios comunitarios. La primera tenienta de alcalde y concejal de Gràcia, Laia Bonet, presentó la reanudación como una mejora para un entorno donde resulta difícil encontrar suelo disponible para nuevas promociones.

La utilidad inmediata del anuncio es, por tanto, confirmar tres elementos: la obra vuelve a estar activa, se mantiene el programa de 83 viviendas con servicios y el Ayuntamiento trabaja con un horizonte aproximado de principios de 2029. La información sobre acceso a los pisos llegará más adelante y deberá consultarse en los canales oficiales de vivienda de Barcelona.