Los Castellers de Barcelona completaron el domingo 27 de septiembre su mejor actuación de la temporada en la plaza de Sant Jaume. La colla anfitriona de la Diada Històrica de la Mercè descargó un cinco de ocho, cargó el tres de nueve con folre y acabó su tercera ronda con una torre de ocho con folre. En la ronda de pilares sumó además un pilar de seis descargado. El resultado dejó un hito reconocible para la temporada y, a la vez, una diferencia importante: el tres de nueve llegó a hacer la aleta, pero se rompió durante el descenso y no pudo completarse.

El tres de nueve volvió a hacer la aleta tras nueve años

El momento más esperado para la colla barcelonesa fue la segunda ronda. Sus integrantes levantaron el tres de nueve con folre y llegaron a coronarlo. La estructura se rompió cuando empezaban a salir los dosos, según la crónica de la jornada. En el lenguaje casteller, hacer la aleta significa que la enxaneta alcanza la parte superior y levanta la mano. Para descargar el castell, la estructura debe completar también el descenso. Por eso el balance distingue entre un castell cargado y uno descargado, aunque ambos hayan llegado a lo alto.

La aleta tuvo un valor especial para el grupo: los Castellers de Barcelona no la conseguían en el tres de nueve con folre desde hacía nueve años. El intento del domingo no borra el matiz de que la construcción cayó antes de completarse, pero sí muestra que la colla volvió a alcanzar una altura que llevaba casi una década sin culminar. Esa diferencia permite contar el avance con precisión, sin presentar el castell como una descarga que no ocurrió.

La actuación contrastó con la Diada de la Mercè de las colles locales, celebrada el jueves 24 de septiembre. En esa jornada, los barceloneses desmontaron dos veces el pie del mismo tres de nueve con folre y no pudieron iniciar la subida. El domingo pudieron volver a intentarlo ante su público y llevarlo hasta la aleta. El cambio entre ambas jornadas fue concreto: el jueves no arrancó la construcción y el domingo quedó cargada, aunque la colla no pudo sostenerla durante el descenso.

Una actuación completa en cuatro construcciones

El tres de nueve fue la imagen principal del día, pero la mejor marca de la temporada se apoyó en toda la actuación. Los Castellers de Barcelona abrieron con un cinco de ocho descargado. Después llegó el tres de nueve cargado. En tercera ronda cerraron la tanda de castells con la torre de ocho con folre, y en la ronda de pilares descargaron un pilar de seis.

Ese último pilar también tenía un recorrido reciente. La colla ya había hecho la aleta a un pilar de seis en una actuación anterior en el Poblenou, pero no lo descargaba desde 2019. En Sant Jaume sí completó la bajada. La secuencia reunió, por tanto, estructuras que la colla pudo cerrar con éxito y un objetivo de mayor altura que alcanzó la cima, aunque no resistió el descenso.

El balance de una diada no depende de una sola construcción. Descargar el cinco de ocho, la torre de ocho con folre y el pilar de seis dio consistencia a la actuación, mientras que cargar el tres de nueve elevó su techo. La combinación explica que el grupo la considere su mejor jornada de la temporada, incluso con una caída en la segunda ronda. También evita confundir un resultado de conjunto destacado con una actuación sin tropiezos.

Sant Jaume acogió a la colla local y a dos invitadas

La Diada Històrica de la Mercè reunió en la plaza a los Castellers de Barcelona, los Minyons de Terrassa y la Colla Joves Xiquets de Valls. Para la anfitriona, actuar en Sant Jaume sitúa la temporada ante vecinos y público que se acerca a las construcciones humanas durante la fiesta mayor. La jornada tuvo además una segunda diada, distinta de la celebrada por las colles locales el jueves, con equipos invitados y una convocatoria propia.

La jornada reunió a la anfitriona con dos colles invitadas que también llevaron estructuras de gran dificultad. Ese marco sitúa el nivel de la diada sin restar protagonismo al avance local. Los Castellers de Barcelona aportaron dos estructuras descargadas que ya habían completado otras veces, un pilar de seis que volvieron a descargar tras varios años y el intento cargado del tres de nueve que habían buscado sin éxito el jueves.

El resultado deja a la colla con una referencia clara para lo que resta de temporada: el tres de nueve con folre volvió a coronarse, pero su descenso sigue pendiente. La actuación de Sant Jaume fue su mejor balance del año y ofreció a los Castellers de Barcelona un punto de partida concreto para decidir qué estructuras llevarán a las próximas diadas. El logro está en la suma de las construcciones completadas y en haber vuelto a alcanzar la aleta del tres de nueve, con el resultado de cada castell descrito tal como terminó.