Barcelona mantiene cerrados los parques y jardines el domingo 4 de octubre y dedica la jornada a revisar los centros educativos tras las lluvias torrenciales. A las 11:54, el Ayuntamiento aún inspeccionaba más de 300 colegios para confirmar si podían abrir el lunes 5. La decisión busca descartar daños, desprendimientos y árboles caídos antes de permitir el acceso a espacios públicos.

El municipio había activado la fase de emergencia de su plan por riesgo de inundaciones el sábado 3 de octubre. El domingo 4 de octubre, con el episodio de lluvia ya descargado sobre la ciudad, el alcalde Jaume Collboni explicó que parques y jardines seguirían cerrados durante toda la jornada. Los servicios municipales debían comprobar el estado de cada zona antes de su reapertura.

Los parques quedaron cerrados mientras se revisaba el arbolado

El cierre es una medida preventiva. El consistorio advirtió del riesgo de que las lluvias hubieran dejado ramas, árboles caídos o desprendimientos en los parques. Mantenerlos sin acceso mientras se realizaban las inspecciones permitía revisar los espacios antes de su apertura prevista para el lunes. La previsión de reapertura no equivalía a una confirmación: dependía de que las comprobaciones no detectaran problemas antes del lunes 5 de octubre.

La decisión afectaba a los parques y jardines de la ciudad, no solo a un recinto concreto. Para quienes tenían previsto pasar el domingo al aire libre, el cierre altera los planes de paseo y juego en estos espacios. Las actividades de fin de semana también habían sufrido cancelaciones por el temporal, de modo que la jornada se centró en retirar el riesgo y evaluar los daños.

El Ayuntamiento revisó más de 300 centros educativos

Los equipos municipales comprobaron los más de 300 centros educativos de Barcelona para determinar si podían abrir el lunes 5 de octubre. El alcalde adelantó que el Ayuntamiento comunicaría a las familias el resultado a las 20 horas del domingo 4 de octubre. Hasta disponer de esa revisión, el Ayuntamiento no daba por garantizada la vuelta normal a clase en todos los edificios.

El anuncio separaba la previsión general de la situación de cada escuela. Aunque Collboni esperaba que la mayoría pudiera recuperar la actividad, la decisión tenía que basarse en las comprobaciones de cada centro. A las 11:54 del domingo 4 de octubre, el dato de más de 300 correspondía al conjunto que estaba bajo revisión, no a edificios en los que se hubieran confirmado daños. Esa cautela era relevante para las familias: el mensaje de mediodía era que el análisis seguía en curso y que habría una actualización por la tarde.

Las lluvias del 4 de octubre también habían provocado una inundación en la zona de neonatos del Hospital Vall d’Hebron. El alcalde señaló que el incidente no había generado una situación crítica y que la recuperación se haría de forma progresiva. La información municipal disponible en ese momento describía una incidencia localizada, sin comunicar la interrupción de la atención ni consecuencias clínicas.

Los servicios de emergencia atendieron cientos de incidencias

El balance municipal recogido a primera hora situaba en 147 litros por metro cuadrado la precipitación media en Barcelona. El pluviómetro de Sants marcó el máximo comunicado, con 203 litros. Los quince depósitos pluviales de la ciudad habían alcanzado su capacidad máxima y algunos la habían superado. A mediodía se estaban vaciando progresivamente los depósitos de la parte alta, antes de continuar con los de la parte baja.

Hasta las 7:30 del domingo 4 de octubre, los Bombers de Barcelona habían recibido 903 llamadas y realizado 145 salidas. Son cifras del corte de primera hora, no un balance final de la jornada. Las llamadas y las salidas miden partes distintas de la respuesta, por lo que no se suman como si fueran personas afectadas o daños. Mientras continuaba la revisión de parques y colegios, los servicios municipales mantenían las tareas de comprobación y recuperación. El máximo de lluvia en Sants tampoco representa una cifra uniforme para la ciudad: el balance distinguía entre la media municipal y el registro de un pluviómetro concreto.

La ciudad había activado el plan de emergencia por riesgo de inundaciones el sábado 3 de octubre. El domingo 4, la prioridad municipal pasó a comprobar qué espacios podían utilizarse con seguridad y qué centros estaban en condiciones de retomar la actividad. Los parques permanecerían cerrados durante el resto de la jornada y las familias recibirían a las 20 horas del domingo 4 información sobre la apertura de las escuelas. La disponibilidad de cada recinto dependía del resultado de esas inspecciones.