La ubicación y el uso decidirán cuántas plazas hay que reservar

La Comisión Territorial de Urbanismo del Ámbito Metropolitano de Barcelona aprobó definitivamente el 17 de septiembre de 2026 una modificación del Plan General Metropolitano (PGM) que cambia las reservas de aparcamiento en los edificios y las calles de Barcelona y otros 27 municipios. La nueva regulación toma en cuenta la cercanía al transporte público, el tipo de inmueble y el uso al que se destina. El acuerdo no impone una única cifra para toda la metrópolis: crea reglas distintas para las áreas interiores a las rondas, las zonas exteriores con buena conexión ferroviaria y el resto del territorio regulado por el PGM.

La aprobación definitiva del órgano urbanístico y la entrada en vigor son momentos distintos. EL PAÍS informó en una noticia publicada el 18 de septiembre de 2026 que las nuevas reglas empezarían a aplicarse después de publicarse en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC). Para saber cuándo entran en vigor, los proyectos deben consultar la disposición oficial y su expediente urbanístico, porque la nota del AMB no da una fecha concreta de publicación. La aprobación para el término de Barcelona, además, había recibido el visto bueno definitivo de la Subcomisión de Urbanismo municipal en julio de 2026.

La modificación comprende Barcelona, Badalona, Badia del Vallès, Castelldefels, Cerdanyola del Vallès, Cornellà de Llobregat, El Papiol, El Prat de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Gavà, l’Hospitalet de Llobregat, Molins de Rei, Montcada i Reixac, Montgat, Pallejà, Ripollet, Sant Adrià de Besòs, Sant Boi de Llobregat, Sant Cugat del Vallès, Sant Climent de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló, Santa Coloma de Gramenet, Tiana y Viladecans. La relación oficial suma 28 municipios y delimita el alcance territorial de esta modificación. En la tabla, “p” significa plaza, “h” vivienda y “ua” unidad de alojamiento. El AMB distingue también metros cuadrados construidos, útiles y de venta. Por eso una ratio basada en superficie comercial no se interpreta igual que una proporción residencial: antes de aplicar una cifra hay que identificar qué unidad y qué tipo de edificio recoge cada fila.

Tres zonas para valorar el transporte público

La tabla del AMB distingue primero el área situada dentro de las rondas de Barcelona, delimitada por la Ronda de Dalt y la Ronda Litoral. En esa zona densa, la modificación introduce máximos para plazas de turismos en algunos usos y reduce los mínimos respecto a las reglas vigentes antes de la entrada en vigor de la reforma. Para viviendas libres, por ejemplo, fija un mínimo de una plaza por cada cuatro viviendas y un máximo que depende de la superficie: una por vivienda si tiene hasta 100 metros cuadrados y dos si supera esa superficie. En las viviendas protegidas no exige un mínimo de plazas para coches y establece un máximo de una por vivienda.

La segunda zona comprende los puntos situados fuera de las rondas pero a un máximo de 800 metros de una estación ferroviaria. Allí las viviendas libres deben reservar, como regla general, una plaza de coche por cada dos viviendas, mientras que las viviendas protegidas destinadas a la venta tienen un mínimo de una plaza por cada cuatro viviendas. La tercera zona es el resto del ámbito del PGM: en ella, la tabla sube el mínimo para vivienda libre a una plaza por vivienda y mantiene una plaza por cada cuatro viviendas protegidas destinadas a la venta. Los supuestos de vivienda unifamiliar tienen ratios propios.

Estas cifras se refieren a reservas que deben prever los edificios afectados, no a plazas que se vayan a construir automáticamente en cada barrio ni a un nuevo límite para los vehículos que ya están aparcados en la calle. La tabla diferencia también las viviendas de venta protegida de otros regímenes y separa la reserva mínima de la máxima. Si un proyecto no encaja en los casos descritos, hay que consultar el uso concreto, la superficie y la zona que marque el planeamiento.

Vivienda asequible, bicicletas y usos distintos

La excepción más directa para vivienda pública es que la vivienda protegida y el alojamiento comunitario no deberán prever un mínimo de aparcamiento de turismos en la zona interior a las rondas. Fuera de ella, la tabla mantiene reservas para determinadas promociones protegidas destinadas a la venta. La administración metropolitana justifica la flexibilidad por el coste que puede añadir la construcción de plazas a las promociones asequibles. Es una modificación de los requisitos de planeamiento: por sí sola no financia viviendas ni acredita cuántas promociones nuevas podrán ejecutarse.

Las nuevas reglas incluyen plazas para bicicletas y vehículos de movilidad personal (VMP) en edificios de todos los usos. El cuadro fija estas reservas por actividad y ubicación. También deja permutar hasta el 25 % de las plazas de coche por plazas de motocicleta, a razón de tres plazas de moto por una de turismo. La medida diferencia así el espacio dedicado al coche de otras formas de movilidad, sin suprimir las plazas requeridas para todos los usos. A modo de ejemplo, si un proyecto reserva 20 plazas para turismos, el tope del 25 % permite permutar cinco de ellas, equivalentes a quince plazas de motocicleta con la relación de tres por una. Es un cálculo ilustrativo sobre ese supuesto, no una cuota uniforme para todos los edificios.

Los alojamientos turísticos sí tendrán que reservar aparcamiento para turismos: la tabla establece una plaza por cada cuatro unidades de alojamiento en las tres zonas. En sentido distinto, los comercios considerados de proximidad no tendrán que prever un mínimo de plazas de turismo y los equipamientos esenciales quedan exentos de aplicar estas reservas. Para oficinas, industria, almacenes, talleres y equipamientos, los requisitos dependen del uso y de los metros cuadrados. No conviene trasladar a estos edificios las ratios de vivienda.

Qué cambia en la calle y qué falta por concretar

La modificación también cambia la planificación de plazas de estacionamiento en las calles de nuevos barrios. En lugar de aplicar una reserva automática desligada de cada espacio, plantea calcularla según los usos previstos, la edificabilidad, la planificación de movilidad y el diseño del espacio público. El objetivo declarado es que el planeamiento pueda reservar más espacio para otras funciones urbanas, como la accesibilidad, la adaptación climática y la actividad vecinal. Esto afecta al diseño de futuras calles y proyectos urbanísticos, no constituye una orden general para retirar plazas existentes.

El acuerdo permite, además, flexibilizar, reducir o exonerar reservas en algunos casos, reorganizar plazas entre modos y aprovechar plantas subterráneas de aparcamientos públicos para actividades relacionadas con el transporte, como instalaciones logísticas de última milla o armarios de paquetería. También amplía la capacidad municipal para fijar criterios específicos en ámbitos concretos, de modo que las reglas metropolitanas puedan adaptarse a circunstancias locales.

El AMB vincula la reforma a la antigüedad del PGM, aprobado hace 50 años, y a cambios posteriores en los desplazamientos, la intermodalidad, el comercio en línea, los vehículos y la promoción de vivienda pública. La decisión aprobada el 17 de septiembre de 2026 actualiza la regulación del estacionamiento, pero no sustituye la consulta del planeamiento de cada parcela. La persona que tramite una obra, ampliación o cambio de uso deberá comprobar la zona, la clasificación del edificio y la norma oficial publicada. La fecha concreta de aplicación solo quedará acreditada cuando aparezca el texto correspondiente en el DOGC.

La modificación se aplica a edificios de nueva planta, ampliaciones del volumen construido y cambios de uso. Las viviendas y calles que ya existen no pasan por este anuncio a tener que rehacer sus aparcamientos. Para nuevos proyectos, la diferencia práctica está en combinar ubicación, conexión ferroviaria, superficie y actividad antes de calcular las plazas exigidas.