
Los conductores ya pueden utilizar los enlaces de Sant Boi Nord y Sant Boi-Cornellà de la B-25, además de la incorporación hacia la C-32 en sentido Castelldefels. El Ministerio de Transportes ha dado por terminadas estas partes de la nueva autovía del Baix Llobregat, una actuación que cambia los movimientos de entrada y salida de Sant Boi y facilita la conexión con la red metropolitana.
La apertura no significa que todo el proyecto esté concluido. Quedan pendientes dos aparcamientos en Sant Boi, el carril bici y la integración ambiental completa en el entorno del enlace norte. También continúan trabajos en El Prat de Llobregat, entre ellos el acceso a la B-25 en sentido sur desde la C-31 y actuaciones vinculadas a la ronda de Ponent.
Qué movimientos quedan habilitados
El enlace de Sant Boi Nord articula la conexión del centro urbano y el núcleo histórico con la BV-2022 y la B-25 mediante dos glorietas. El diseño integra los accesos de la ciudad con los caminos naturales del entorno del Llobregat. Para el tráfico local, su relevancia está en ordenar una zona donde confluyen itinerarios urbanos, carreteras y la nueva autovía.
En el enlace Sant Boi-Cornellà, conocido como la Parellada, la nueva glorieta distribuye el tráfico de la C-245 hacia el centro de Sant Boi, el polígono de les Salines y la rotonda elíptica que conecta con la B-25 y la BV-2002. Sustituye a la antigua rotonda que enlazaba la C-245 con la C-32, señalada como un punto conflictivo para la seguridad vial.
La retirada de restricciones permite completar el giro en la Parellada para cambiar de sentido y acceder al carrer Saragossa, tanto de entrada como de salida de la zona industrial. También está operativo el carril derecho de la C-245 entre la Parellada y la rotonda elíptica. Desde ahí se puede tomar la salida directa hacia la B-25 en dirección Castelldefels.
En el tronco de la B-25 hacia la C-32 ya se circula por los carriles habilitados en sentido Castelldefels. El cambio amplía las alternativas para quienes se desplazan desde Sant Boi hacia el litoral y para quienes enlazan con otras vías del Baix Llobregat. Como en toda puesta en servicio reciente, la señalización efectiva y las indicaciones de tráfico sobre el terreno deben prevalecer ante cualquier duda de itinerario.
Un proyecto de 65,8 millones
Las obras forman parte de la prolongación de la B-25 entre la C-32 y la A-2 y cuentan con un presupuesto de 65,8 millones de euros. El proyecto también se conoce como variante de Sant Boi o nudo del Llobregat. Fue concebido antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, comenzó a ejecutarse en 2009 y sufrió después un largo periodo de paralización.
La apertura actual llega tras varios hitos durante 2026. El 30 de abril se pusieron en servicio 1,95 kilómetros del tronco principal de la autovía. El 21 de mayo se abrieron otros 11,9 kilómetros de nuevos viales. El anuncio del 11 de septiembre añade los enlaces de Sant Boi y la incorporación a la C-32, pero mantiene una lista concreta de actuaciones por completar.
Ese calendario explica por qué la infraestructura puede estar en uso y, al mismo tiempo, seguir en obras. La funcionalidad básica del corredor avanza por fases, mientras continúan intervenciones complementarias en movilidad ciclista, aparcamiento, paisaje y accesos secundarios. Presentar la actuación como completamente acabada ocultaría esa diferencia.
Efecto local en Sant Boi
Para Sant Boi, la B-25 no es únicamente una conexión entre autopistas. El municipio espera que la variante ayude a sacar tráfico de paso del núcleo urbano y mejore el acceso a los barrios, la zona industrial y el Parc Agrari. Los enlaces de la Parellada y Sant Boi Nord son claves porque relacionan el nuevo corredor con la red de calles y carreteras locales.
La nueva organización de movimientos puede reducir algunos rodeos, aunque su efecto real dependerá de cómo se reparta el tráfico una vez consolidada la apertura. Tampoco permite afirmar todavía que hayan desaparecido todos los puntos de congestión. La respuesta de los conductores, la adaptación de la señalización y la finalización de los accesos pendientes determinarán el resultado.
En la Parellada, el cambio de sentido y el acceso al carrer Saragossa aportan una mejora práctica para el polígono. En Sant Boi Nord, las dos glorietas facilitan la relación del centro con la BV-2022 y la B-25. Son actuaciones distintas dentro de un mismo sistema viario, por lo que conviene identificar cada enlace por su nombre al planificar el trayecto.
Qué queda por terminar
Los trabajos pendientes en Sant Boi incluyen dos aparcamientos, un carril bici y la integración ambiental del enlace norte. Esta última parte debe ordenar la relación entre la infraestructura, la trama urbana y los caminos del Llobregat. Su finalización será necesaria para evaluar el conjunto más allá del tráfico motorizado.
En El Prat quedan el acceso a la B-25 en sentido sur desde la C-31 hacia el municipio y actuaciones de la ronda de Ponent. Por tanto, algunos movimientos de la red todavía pueden estar condicionados por obras o configuraciones provisionales. Transportes no ha presentado la apertura de los enlaces de Sant Boi como el cierre absoluto del proyecto.
La recomendación para los usuarios es atender a la señalización, consultar el estado del tráfico antes de salir y no dar por supuesto que todos los accesos asociados a la B-25 están terminados. La novedad verificable es más precisa: Sant Boi ya dispone de sus enlaces norte y de la Parellada, y está abierta la incorporación desde la B-25 hacia la C-32 en sentido Castelldefels. El resto seguirá avanzando por fases.